Courbett Magazine Revista de Arte, Cultura y Diseño

Ha recibido una pirotecnia de alabanzas: la escritora Zadie Smith dijo que era “el mejor libro sobre nuestro presente”, y el crítico del New York Times Ed Park se despachaba con “es una obra maestra”. Por si no fuera poco, el 24 de julio conseguía un reconocimiento que pocos creían que verían: es la primera novela gráfica seleccionada como finalista para el premio literario “Booker”, el más famoso del Reino Unido. “La novela gráfica es también una forma de narración y creemos que “Sabrina” consigue lo mismo que una buena novela de ficción”, explicó uno de los jueces del premio, Val McDermid.

 

El New York Times la ha llamado “obra maestra” y es la primera novela gráfica seleccionada como finalista para el prestigioso premio “Booker”, el más famoso galardón literario del Reino Unido.

 

“Sabrina” comienza con un misterio: la desaparición de una mujer, Sabrina Gallo. Pronto sabremos que ha muerto: se divulga una grabación por internet donde se ve cómo es brutalmente asesinada. La grabación sacude a Internet, enciende las redes sociales y da pie a toda clase de conspiraciones y paranoias: todos los internautas tienen sus versiones particulares y opiniones sesgadas.

Lo interesante del libro (original, incluso) es que no se centra en la investigación, ni siquiera Sabrina tiene un protagonismo central. Lo importante es cómo su muerte afecta a las dos personas más próximas a ella: su hermana, Sandra, y su novio, Teddy. ¿Cómo reaccionas cuando la víctima de un crimen famoso es alguien que no sólo conoces, sino que amas? ¿Qué sucedes cuando no puedes escapar a una sociedad donde todo el mundo cree tener la razón (o una explicación conspiranoide y desquiciante) de lo que ha sucedido?

La reacción de Teddy es la más interesante y la que da fuerza narrativa a toda la novela gráfica. Teddy decide intentar escapar y se muda con un amigo de la infancia, Calvin Wrobel, a quien no ve desde que tenía doce años. Calvin es un trabajador del Departamento de Defensa especialista en ciberterrorismo que trabaja por las noches en una base militar de Colorado. Está separado y tiene una hija a quien sólo ve a través de una pantalla de ordenador.

Cuando no está trabajando, Calvin se pasa las horas surfeando por las redes sociales, intentado recabar información o pistas de lo que está pasando, lo que en vez de ayudar a Teddy lo condena a una soledad y desolación insoportable.

 

Vemos como Teddy se sume en una profunda depresión y como acaba enganchado al programa de radio de Albert Douglas, quien defiende que los ataques terroristas son organizados por el gobierno para eliminar las libertades individuales en los Estados Unidos. Es un descenso a los infiernos, donde el personaje es presionado a los límites de la resistencia psicológica.

 

Con todo, “Sabrina” no puede resultar más actual. Es una exploración de las noticias falsas, la soledad y el aislamiento provocadas por las redes sociales, la abundancia de y obsesión por las conspiraciones.

 

El sustrato no puede ser más desquiciante: la constatación de que en nuestras sociedades todo puede ser debatido hasta el absurdo, todo es sujeto a luchas fratricidas y partisanas donde la verdad queda destruida, no por la injerencia de poderes extranjeros, sino por nuestra propia incapacidad de hacer análisis calmados, de dejar la histeria al lado, de buscar fuentes fiables, de ver el tablero entero, de interactuar como humanos y tener un mínimo de empatía.

Cuando Drnaso creó “Sabrina” estaba sufriendo de ansiedad y tenía constantes pesadillas paranoides, lo que se plasmó en la novela: se ve en lo tenso de la narración, en el constante estado de exaltación, soledad y desolación. Incluso el diseño gráfico es espartano hasta la médula, lo que refuerza la tristeza y la desazón: Teddy y Calvin viven en un apartamento rastrero y sin apenas muebles, donde por no haber, no suele ni haber comida; Calvin trabaja en una base militar perdida en el mapa.

 

 

Nick Drnaso creyó que Sabrina le ayudaría a superar su ansiedad, pero se equivocó. Como Teddy, se aisló en la casa de un amigo militar. Cuando terminó la novela, sufrió una enorme depresión. “Pensé: esto es una caja de Pandora que nunca debería haber abierto”.

Desde luego, “Sabrina” es un torbellino emocional que sacude en lo más profundo porque, en el fondo, habla de miedos y complicidades, de soledad y fobias, de tocar fondo psicológicamente, de la imposibilidad de encontrar un salvavidas cuando más lo necesitas. Es una exploración de lo que pasa cuando todo tu mundo se destruye y te sientes completamente abandonado.

Hay que decir que Nick Drnaso ya nos tenía acostumbrados a reflexiones profundas. Su primer libro, “Beverly”, publicado en el 2016, se centraba en la vida de adolescentes en los suburbios. Ahí ya hablaba de aislacionismo, de vivir en un mundo cerrado de donde parece imposible escapar.

Sin embargo, “Sabrina” ha sido un salto de escala: se ha atrevido a tratar, y a tratar de verdad, sin cortapisas ni edulcorantes, temas de gran calado emocional.

Los críticos han sido unánime y, por una vez, tienen razón: “Sabrina” es una obra de referencia que tiene todos los ingredientes para convertirse en una novela gráfica de culto.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies