En busca del elefante rosa

Autora
Ana Polo Alonso

Martin Suter, Elefante, editorial Hoja de Lata. Traducción de José Aníbal Campos.

Courbett Magazine

El escritor suizo Martin Suter llevaba diez años pensando en este libro: un thriller, entre el suspense y la novela científica, sobre un pequeño elefante rosa brillante que, un buen día, aparece delante de un sintecho de Zúrich.

El origen exacto fue una convención científica hace más de una década en la que Martin Suter descubrió que, en un futuro no muy lejano, podríamos crear versiones en miniatura de animales reales, pero adaptados a nuestros gustos personales. ¿Un león verde de purpurina? Sin ningún problema. ¿Una jirafa lila y destelleante? Ahora mismo. El científico que le avanzó semejante predicción se lo dejó claro: en unas décadas los animales se crearán en laboratorios siguiendo encargos personalizados.

A Martin Suter aquel vaticinio le generó un gran dilema. Por un lado era una propuesta fascinante, un gran salto hacia delante, sin duda. Pero por otro lado planteaba serios problemas éticos. Porque aquello no era, en el fondo, un avance científico, sino un producto más para la industria del lujo. Es decir, no se iban a crear animales para salvar especies, sino para satisfacer los sueños más excéntricos de algunos poderosos con una riqueza descomunal. Era un caso claro de manipulación genética con fines económicos más que lucrativos.

Martin Suter estuvo dándole vueltas a este asunto durante muchos años. Finalmente, y después de mucho recapacitar, se puso a escribir «Elefante«, una novela inclasificable que mezcla varios géneros: es un thriller científico y también una novela de amor y de aventuras.

En la novela, Schoch, un sin techo de Zúrich, lleva muchos años viviendo en la calle. En el pasado fue banquero, pero lo perdió todo y ahora vive en la intemperie y tiene un problema con la bebida. Un buen día, cuando se despierta de su borrachera, se encuentra con un brillante elefantito rosa vivo mirándole a los ojos. Lo primero que piensa es que es fruto de su imaginación y de los efectos del alcohol. Pero el elefantito seguirá ahí después de un tiempo, demostrando que es real y que requiere de sus cuidados.

Y así comenzarán una vida juntos, Schoch y «Sabu«, que es como bautiza al elefante. También velarán por la criatura Valerie, la veterinaria de una clínica para animales callejeros, y Kaung, un susurrador de elefantes birmano. Entre todos protegerán a Sabu y tratarán de desentrañar su misterioso origen. Descubrirán así que el elefantito es fruto de un fallido programa de ingeniería genética dirigido por el doctor Roux, asociado con el director del Circo Pellegrini para engendrar a esa criatura de fantasía y convertirla en un fenómeno global.

El hombre de la cueva

Martin Suter buscaba una contraposición drástica en los personajes principales: un producto creado genéticamente para la industria del lujo y una persona que lo ha perdido todo. Lujo y miseria, las dos caras opuestas.

La idea de «elefantes rosas» que le había comentado aquel científico le revoloteaba por la cabeza. Y entonces pensó en una expresión inglesa «seeing pink elephants«, ver elefantes rosas, que refiere a las alucinaciones provocadas por el alcohol. Y de ahí salieron los dos personajes: un pequeño y encantador elefantito rosa y un alcohólico que vive en la calle. El personaje de Schoch después tomó una forma más concreta: sería un vagabundo, alguien sin hogar.

Martin Suter no quería caer en estereotipos fáciles e investigó a fondo el mundo de las personas sin hogar de Zúrich. Descubrió que el periódico callejero «Surprise«, repartido por personas sin hogar, ofrecía tours guiados por la ciudad para conocer los sitios donde se refugiaban los sinhogar. Se apuntó a uno y así conoció a dos sintecho que le llevaron a los sitios donde vivían, donde comían o donde conseguían ropa. Conoció así una clínica para animales donde llevaban a sus perros.

Aquellas experiencias le cambiaron su manera de ver el sinhogarismo. Se dio cuenta, por ejemplo, que la mayoría de personas que vivían en la calle habían tenido trabajos, incluso buenos trabajos, pero habían sufrido una crisis devastadora, un momento que les había forzado a renunciar a todo.

De ahí que Schoch, el protagonista de la novela, sea una persona bondadosa y con una gran dignidad que en el pasado fue banquero. Es una persona buena que se transformará en el mejor amigo y en el cuidador de aquel encantador elefante rosa que brilla en la oscuridad.

Y así, a través del amor y la amistad entre ambos, se fraguará esta novela –más bien una fábula– donde lo real y lo fantástico conviven, donde las segundas oportunidades se imponen y en donde se reflexiona sobre los retos y los límites de la manipulación genética.

Es, en conjunto, una lectura deliciosa y tierna, en ocasiones trepidante y absorbente, sobre el amor, la amistad y las cosas que realmente merecen la pena en la vida.

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