En defensa de Enola Holmes

  • Artículo escrito por Ana Polo Alonso

Soy una fan de Sherlock Holmes desde que tengo uso de razón. He leído todos los libros, he visto todas las películas y series, y cada vez que visito Londres me paso por el 221b de Baker Street para presentar mis respetos. Digo esto por dejar constancia de mi absoluta devoción holmesoniana. Es más, es precisamente desde este reverencial aprecio que tengo al personaje de Sir Arthur Conan Doyle que voy a proclamar lo siguiente: me ha gustado Enola Holmes. Mucho, además.

De acuerdo, no es la adaptación más fiel a los libros originales y lo de ver a Henry Cavill como Sherlock de entrada es –vamos a decirlo suavemente– chocante. Pero si alguien quiere disfrutar de una reproducción absolutamente fidedigna y con un Sherlock en estado de gracia, la BBC hizo una serie en los años ochenta con Jeremy Brett como Sherlock y David Burke como doctor Watson que, para mí, es imbatible. Hay otros magníficos actores que han intentado dar vida al personaje, pero lo de Jeremy Brett es otro nivel: se mimetizó con él, se convirtió en él. Podéis ver el primer episodio, A Scandal in Bohemia, pulsando aquí.

Enola Holmes, serie de Netflix

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Enola Holmes no sigue la línea original de los libros ni tampoco lo pretende. Y ahí, precisamente, reside su atractivo. Da rienda suelta a la imaginación e insufla una nueva vida a toda una saga. Por lo que no traiciona los principios, como han insinuado algunos, sino que atrae un nuevo público joven, sobre todo mujeres, a la gran familia holmesiana. Sólo por eso hay que aplaudirla.

El libro de Enola Holmes en el que está basada la película de Netflix. "El caso del marqués desaparecido" es el primero de la saga escrito por Nancy Springer.
La película de Netflix está basada en el
primer libro de Nancy Springer

Además, la película es simpática y divertida. Y la actriz que da vida a Enola Holmes borda el papel. Desde luego, Millie Bobby Brown tiene algo mágico que se transmite en las pantallas. Cuando la vimos como Eleven en Stranger Things descubrimos a una actriz tan joven como sabia, capaz de dar la dimensión justa a un personaje mentalmente complejo en un mundo confuso. Ahora, en Enola Holmes vuelve a desplegar ese aplomo y soltura ante las cámaras y encima demuestra que es una actriz con una versatilidad increíble para sus dieciséis años de edad: aparte de papeles oscuros puede hacer también cómicos y salir airosa (también salió en Godzilla: rey de los monstruos, pero esa interpretación se la vamos a perdonar porque el guión no daba para más).

En Enola Holmes, Brown da el punto exacto al personaje, la hermana pequeña –unos veinte años más joven– del archiconocido Sherlock y del no tan conocido Mycroft. Enola creció con su madre, Eudoria (un personaje hecho a medida para Helena Bonham-Carter), en la mansión campestre familiar de Ferndell Hall. De hecho, la desaparición de ésta justo cuando Enola cumple catorce años es lo que da pie a toda la trama: Enola querrá encontrarla y para ello no dudará en trasladarse al Londres victoriano, tan oscuro como irresistible.

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Enola Holmes, una hermana fuera de lo común

Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, no dejó demasiadas pistas sobre la familia de su más famoso personaje. Lo único que dijo en una ocasión es que tenía un hermano llamado Mycroft que era siete años más joven, trabajaba como técnico gubernamental y había fundado el Club Diógenes, un lugar sórdido que, según Conan Doyle en The Adventure of the Greek Interpreter, “contiene a lo más antisocial y poco elegante de la ciudad”.

Sherlock Holmes of Baker Street, de William S. Baring-Gould. La Biblia para todo fan de la saga.

Según Sherlock Holmes of Baker Street, de William S. Baring-Gould, una auténtica biblia de referencia para todo fan de la historia, Conan Doyle creó inicialmente a un tercer hermano, llamado Sherrington (de hecho, éste iba a ser el nombre del personaje principal; menos mal que rectificó a tiempo). Si de Mycroft sabemos poco, del tal Sherrington sabemos aún menos y tan sólo se ha sugerido que era el hermano que se encargaba de gestionar la mansión campestre familiar.

No sabemos nada de la madre de Holmes y tan sólo hay alguna referencia a su abuela en alguna ocasión. De hecho, la única mujer que tiene protagonismo en la saga original de Sherlock Holmes es, por supuesto, Irene Adler, la única mujer capaz de interesar a nuestro investigador privado, por otra parte un ser un tanto antisocial y tan machista como cualquier hombre de la época. Recordemos que Sherlock aparece por primera vez en 1887, en Estudio en escarlata, y que comienza a adquirir fama con Un escándalo en Bohemia, publicado originalmente en la revista Strand en 1891. Sherlock Holmes es, por tanto, un personaje de la Inglaterra más victoriana, donde las mujeres desgraciadamente no tenían ningún papel más que el de esposa y madre. Por lo que haber introducido a una hermana feminista hubiese sido impensable. De hecho, ya con Irene Adler rompió un montón de moldes (aunque hay que apuntar que sólo sale en una de las historias y ya está).

Las aventuras de Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, edición especial.

Para intentar compensar esta falta de personajes femeninos, en las versiones más actuales de la serie se han creado hermanas. En la serie de la BBC Sherlock –la protagonizada por Benedict Cumberbatch– se introdujo a Eurus, por ejemplo.

Pero, sin duda, la hermana más famosa de Sherlock es Enola Holmes, un personaje creado en el 2006 por la escritora estadounidense Nancy Springer en seis libros conocidos como “Los misterios de Enola Holmes“. El primero se titula “El caso del marqués desaparecido” y es en el que está basado la película de Netflix.

Nancy Springer fue muy sincera cuando le preguntaron en la revista Firstpost sobre el origen de tan original personaje: fue un encargo, reconoció. Michael Green, de Philomel Books, con quien había trabajado bastante en el pasado, la telefoneó un buen día para pedirle que escribiera algo sobre el Londres más oscuro y tétrico de la época de Jack el Destripador. “De hecho”, le comentó, “te pediría que escribieses tú misma sobre Jack el Destripador, pero ya hay alguien haciéndolo”.

Nancy Springer no era nueva en esto de la escritura de literatura juvenil: lleva cuarenta años en el negocio y ha creado más de cuarenta libros (a veces publica más de dos al año). Algunos han ganado premios importantes: el año 1995 consiguió el TipTree Award por Larque on the Wing y el año siguiente se alzó con el Edgar Award por Looking for Jamie Bridge. Pero sin duda ha sido con Enola Holmes que ha alcanzado el mayor éxito de su carrera.

La película Enola Holmes de Netflix está basado en el primer libro de la saga "Los misterios de Enola Holmes", escrito por Nancy Springer. Se titula "El caso del marqués desaparecido".
Enola Holmes está basado en el primer libro de
“Los misterios de Enola Holmes”,
escrito por Nancy Springer.

“Nunca había escrito ficción histórica antes”, explicó Nancy Springer, “con lo que pensé en la clase de libros en los que había trabajado con Michael Green, como I am Mordred: A Tale of Camelot o I am Morgan Le Fay, los dos sobre el ciclo artúrico, y también Rowan Hood, sobre una supuesta hija de Robin Hood”. Luego se puso a pensar en aquella Inglaterra victoriana de los tiempos de Jack el Destripador y lo primero que le vino a la cabeza fue un famoso detective: Sherlock Holmes. “¿Podía inventarme una hija de Holmes como hice con Robin Hood?”, se preguntó Nancy Springer. “Absolutamente no”, fue la respuesta inmediata. Sherlock era claramente un misántropo, con lo que era impensable que hubiese tenido una hija. “Así que me inventé a una hermana”. Enseguida le vino a la cabeza el nombre de Enola.

“Lo primero que me preocupó fue conseguir que todas las fechas cuadrara, por lo que consulté los libros de William Baring-Gould, un auténtico experto en todo lo relacionado con Sherlock Holmes, y descubrí, para mi absoluta tranquilidad, que Conan Doyle había mezclado tanto las fechas, y se había equivocado tanto, de hecho, que era imposible hacerlo peor”.

Enola Holmes es claramente un personaje feminista que rompe todos los tópicos de la época. Sabemos que crece con su madre en la mansión familiar y que deja de ver a sus hermanos mayores cuando cumple cuatro años. Sherlock y Mycroft tuvieron muchas disputas con su madre, por lo que abandonaron la mansión de Ferndell Hall, cerca de Kineford, y se trasladaron a Londres. De ahí que Enola Holmes crece sin apenas saber nada de ellos.

Su madre, Eudoria (¿he dicho ya que Helena Bonham-Carter borda el papel?), la educa para que sea una mujer libre, por lo que, aparte de literatura, ciencia e historia, también la instruye en técnicas de combate. También la anima a no seguir excesivas modas de la época, por lo que no llevará sombreros y mantendrá a cierta distancia a los corsés.

Pero llega un buen día en que su madre desaparece sin dejar –aparentemente– rastro, y Sherlock y Mycroft regresan a la mansión familiar para hacerse cargo de su hermana pequeña. Mycroft es un estirado que no entiende porqué su hermana vive en un estado supuestamente “salvaje”, mientras que Sherlock la encuentra divertida y aprecia su talento. Sin embargo, la visión de Mycroft triunfa y éste insiste en que Enola sea inmediatamente enviada a un internado para señoritas. Pero ella tiene otros planes: quiere ir a Londres para encontrar a su madre. En el tren, sin embargo, se topa con el vizconde Lord Tewksbury, marqués de Basilwether, quien casualmente se ha fugado. Y hasta aquí puedo leer.

Imagen de la película de Netflix.

Un rodaje con nombre propio

Fue la hermana de Millie Bobby Brown, Paige, quien primero se leyó el libro de Nancy Springer y se lo pasó a su hermana. Después de que ambas quedaran encantadas, les comentaron a sus padres, los cuales tienen una productora, la posibilidad de hacer la película. Y así surgió el proyecto (por cierto, primero iba a ser una película de cine de la Warner, pero el coronavirus hizo que se tuviera que estrenar en Netflix).

Imagen de la película de Netflix.

Como director contaron con Harry Bradbeer, conocido por haber dirigido Fleabag y Killing Eve, y famoso por hacer tomas de gran dinamismo: sus personajes hablan a la cámara, tropiezan, caen al barro, y Enola Holmes no es una excepción. Del guión se encargó Jack Thorne, el cual se había encargado de la producción teatral de Harry Potter y el legado maldito. Como director de fotografía contaron con Giles Nuttgens (Greed, Colette, Las aventuras del joven Indiana Jones), el cual es una de las grandes bazas de la producción: gracias a él, el Londres victoriano aparece en su punto justo de decadencia, caos y atracción.

Libro en que está basado Enola Holmes.

De acuerdo, Henry Cavill (sí, el que hace de Superman en El hombre de acero y en Batman vs. Superman) no es el actor que hubieses pensado para hacer de Sherlock –y la verdad es que no le pega en exceso–, pero se deja ver. Sinceramente, lo podría haber hecho peor. El que está muy bien conseguido es Sam Claflin en el papel del estirado e intrigante Mycroft Holmes.

En conjunto: insisto, es una película divertida para pasar un buen rato y que te hace querer ver y leer de nuevo todas las aventuras de Sherlock Holmes. Aparte, visualmente está muy bien conseguida. Y, como os comentaba al principio, creo que es perfecta para atraer a toda una generación de público joven a la saga. De hecho, creo que es la versión moderna –y feminista– de lo que en su día, y me refiero a la mitad de la década de los ochenta, significó “El secreto de la pirámide” (The Young Sherlock Holmes), por cierto, escrita por Chris Columbus, quien fuera el directo de la primera de Harry Potter.

Resumiendo: yo la recomiendo.

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