Katie O'Neill

Katie O’Neill, la auténtica madre de dragones

Cuando era pequeña, Katie O’Neill intentaba emular a los personajes de libros que amaba, sobre todo a una niña «valiente y dulce, muy independiente» llamada Sakura Kinomoto que protagonizó una serie de manga llamada «Cardcaptor Sakura» (en España, «Sakura, cazadora de cartas«). Sakura descubría que tenía extraños poderes mágicos después de haber liberado accidentalmente un conjunto de cartas que había dentro de un libro y vivía un sinfín de aventuras que una niña neozelandesa, de nombre Katie O’Neill, quería revivir.

Ilustración de "La sociedad de los dragones del té", de Katie O'Neill.
Ilustración de "La sociedad de los dragones del té", de Katie O'Neill.

No sería la única fantasía que la pequeña Katie hubiese querido experimentar en primera persona. También estaban las andanzas de una tal Katy Carr, del libro «What Katy Did Next«, escrito en 1886 por Sarah Chauncey Woolsey. O las de cualquier personaje de Ursula K. Le Guin y Diana Wynne Jones. Luego, claro está, llegaron las películas del estudio Ghibli. «El viaje de Chihiro» fue la primera que vio y la que la encandiló para siempre.

Todas esas influencias crearon un universo propio al que luego, con los años, Katie O’Neill daría forma en uno de sus cómics. Ya lleva cuatro: «Princess Princess Ever After«, «La sociedad de los dragones de té«, «Bahía Acuicornio» y «El Festival de los Dragones de Té» (que sale en castellano en marzo). En abril de este año sacará en inglés «Dewdrop«, una deliciosa historia infantil sobre un adorable axolotl que anima a sus amiguitos marinos en una competición deportiva.

"Dewdrop", el nuevo libro de Katie O'Neill.

En todos sus libros tenemos personajes entrañables, pero que se saltan las normas. Aquí las princesas se salvan a sí mismas, los dragones toman el té y hay unos híbridos entre caballitos de mar y unicornios que protegen el vasto océano. Algunos personajes son lesbianas; una protagonista que es sorda y emplea lenguaje de signos. Hay magia, hay fantasía, hay ecologismo y hay una inclusividad constante pero no forzada. Todo ello con unas preciosas ilustraciones en colores pastel que mezclan la tradición japonesa del manga con los cuentos de hadas de antaño.

La propia Katie O’Neill reconoce que sus fuentes de inspiración tienen esta doble vertiente. Por un lado está claramente el trabajo de un artista manga llamado Kiyohilo Azuma, autor de «Azumanga Daioh» y «Yostuba&!«. También hay bastante de Sang Miao. En Europa, O’Neill destaca el trabajo de Amélie Fléchais.

Imagen de "La sociedad de los dragones de té·, de Katie O'Neill.

Katie O’Neill no recuerda exactamente en qué momento decidió hacerse ilustradora, básicamente porque siempre se recuerda dibujando. En el colegio, o era muy estudiosa, o se pasaba las clases garabateando en los márgenes de los libros, completamente distraída. Eso sí, no era capaz de pensar en un solo personaje: tenía que recrear todo el mundo de fantasía que le rodeaba, todas las historias que le sucedían. Lo suyo era puro storytelling más que mera ilustración.

Hoy en día sigue con esa técnica: crea mundos e historias, más que personajes concretos. Se centra, sobre todo, en el proceso de aprendizaje de los protagonistas jóvenes, en sus fortalezas, en cómo encuentran su lugar en el mundo que les rodea.

"Érase una vez dos princesas", de Katie O'Neill.

Katie O’Neill triunfó gracias a un cómic que colgaba en Tumblr. La editorial Oni Press le dio la oportunidad de editarlo en papel y así nació en el 2016 «Princess Princess Ever After«, un cuento de hadas diferente, inclusivo y feminista, en el que dos princesas (Amira y Sadie, que será quien la rescate) se conocen y embarcan en aventuras para superar sus propios obstáculos y luchar contra una malvada bruja.

"Princess princess ever after", de Katie O'Neill.
"Princess princess ever after", de Katie O'Neill.

En «La sociedad de los dragones de té» la protagonista es una chica, Greta, una joven aprendiz de herrero que no está a gusto con la profesión que le han asignado y que, un buen día, descubre a una pequeña criatura que está apunto de ser devorada por unos lobos. La criatura resulta ser un dragón de té, un fantástico ser de cuyos cuernos mágicos florecen hojas de té.

Greta devolverá el dragoncito a sus propietarios, Hesekiel y Erik, que regentan una tienda de té en el pueblo y mantienen vivo el arte del cuidado de estas criaturas milenarias. Con ellos, Greta descubrirá un mundo nuevo donde todavía perdura el respeto por las tradiciones antiguas. También descubrirá el valor de la amistad, gracias a una tímida y misteriosa chica llamada Minette. Por no decir que se adentrará en el suntuoso mundo del té oriental y su ritual mágico. En las hojas de los cuernos de dragón se almacenan las experiencias que comparten con sus amos y, así, cuando bebemos el té que sale de sus hojas, las podemos revivir. Es la manera que tienen los dragones de darnos las gracias por nuestros cuidados.

"La sociedad de los dragones de té", de Katie O'Neill.
"La sociedad de los dragones de té", de Katie O'Neill.
"La sociedad de los dragones de té", de Katie O'Neill.

«En este libro quería celebrar la magia de cada día que sucede entre amigos», reconoció Katie O’Neill en una entrevista. «Y también ese momento mágico en que te dedicas a tí mismo y te preparas una buena taza de té. Además, el libro va sobre encontrar una comunidad, sobre los valores comunitarios de las artes tradicionales. Y, por supuesto, ¡del cuidado de dragones!».

«La sociedad de los dragones del té» fue un éxito inmediato entre la crítica y los premios no tardaron en aparecer: ganó dos prestigiosos premios Eisner en el 2018 (a la mejor publicación infantil y al mejor webcomic). También ganó el Dwayne McDuffie Award y el Harvey Award, y estuvo en la lista ALA Rainbow.

La saga de los dragones del té se complementaría con el «Festival de los dragones del té«, que salió en inglés en septiembre del año pasado y que ahora, en marzo del 2020, sale en castellano gracias a Cúpula. En esta nueva aventura, la protagonista, Rinn, que ha crecido rodead de dragones de té, se encuentra en el bosque con un dragón real, de nombre Aedhan, que acaba de despertar del profundo sueño en el que se sumió hace ochenta años. Con la ayuda de su tío, el aventurero Erik, y de su compañero Hesekiel, Rinn investigará el misterio que rodea a esta fantástica criatura, aunque el verdadero desafío al que deberá enfrentarse será ayudar a Aedhan a aceptar que el tiempo perdido no se puede recuperar.

"El festival de los dragones de té", de Katie O'Neill. Cúpula editorial.
"El festival de los dragones de té", de Katie O'Neill. Cúpula editorial.
"El festival de los dragones de té", de Katie O'Neill. Cúpula editorial.
"El festival de los dragones de té", de Katie O'Neill. Cúpula editorial.

Entre medio de los dragones del té, Katie O’Neill creó a otras criaturas mágicas, los «acuicornios», mitad caballitos de mar mitad unicornios, que viven en un arrecife de coral.

"Bahía acuicornio", de Katie O'Neill. Editorial La Cúpula.
"Bahía acuicornio", de Katie O'Neill. Editorial La Cúpula.
"Bahía acuicornio", de Katie O'Neill. Editorial La Cúpula.

Al principio O’Neill trabajaba con una Wacom Cintiq 13» HD («aunque era extremadamente eficiente, me estaba destrozando mi postura. Soy tan alta que siempre me reclino, y estaba creando una asociación negativa con el proceso de dibujo»). Así que se pasó a una tablet Intuos y luego a una Apple. Le costó horrores acostumbrarse, pero su espalda se lo agradeció. En cuanto a programas, emplea Clip Studio Paint casi siempre.

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