Courbett Magazine Revista de Arte, Cultura y Diseño

Ahora que hemos dejado agosto atrás, os dejamos unas cuantas recomendaciones para aguantar la vuelta a la rutina.

 “Pastoral americana”, de Philip Roth.

Una de las grandes pérdidas de este año ha sido el escritor estadounidense Philip Roth, eterno candidato al Nobel de Literatura y un auténtico maestro a la hora de retratar las ansiedades, los miedos y las miserias de la sociedad. Nos legó multitud de obras, muchas de ellas excelentes, pero quizás sea “Pastoral americana” la que mejor sintetice su grandeza. En ella, Roth nos presenta a Seymour Levov, exponente del sueño americano. Gran atleta, buen hijo, responsable y serio, es un modelo a seguir por el resto de chicos judíos de New Jersey. Con dedicación y talento construye una vida acomodada: hereda la fábrica de guantes que su padre construyó de la nada, se casa con una ex Miss Jersey y tiene una hija, Merry. Todo parece perfecto hasta que un día, día de Acción de Gracias para ser exactos, todo se derrumbará. Su hija, su hija adorada, se une a un grupo de activistas que militan contra la guerra de Vietnam de manera violenta. Y un día, un maldito día, Merry pone una bomba en una oficina postal.

“La mancha humana” y, de hecho, cualquier obra de Philip Roth

“Pastoral americana” fue escrita en 1977 como la primera parte de una “Trilogía Americana”. Le seguirían “Me casé con un comunista” (una venganza personal hacia su exmujer) y “La mancha humana”. Ésta última, publicada en 2000, fue una contundente respuesta a la corrección política que comenzaba a dominar el debate público estadounidense. Estamos en 1998, en pleno escándalo Lewinsky. En la novela, Coleman Silk, un profesor de universidad es acusado erróneamente de racismo por un comentario que ha sido malinterpretado. El escándalo adquiere tales proporciones que Silk tiene que jubilarse anticipadamente.

Si os gusta la “Trilogía americana” y tenéis ganas de más obras de Philip Roth, os recomendamos dos opciones. La primera es “La conjura contra América”, donde el héroe de la aviación (y simpatizante nazi) Charles A. Lindberg consigue vencer al presidente Franklin Delano Roosevelt en 1940. Lindbergh había culpado públicamente a los judíos de empujar a los Estados Unidos a la guerra contra Alemania y, cuando llega a la Casa Blanca, cierra un acuerdo con Adolf Hitler, cuya infame política antisemita acepta sin rechistar.

Aunque no es la mejor novela de Roth, “La conjura contra América” es una de las más citadas y leídas desde que Donald Trump llegó al Despacho Oval. El libro trata el nacionalismo, el aislacionismo y el odio racial en Estados Unidos. ¿Distopía?

Uno de los libros menos citados de Roth pero sin duda mejores es “El mal de Portnoy”, una obra de culto que en su día la crítica tildó de “uno de los libros más sucios jamás publicados”. En él, Alexander Portnoy, un joven judío de clase alta, acude a un psicoanalista para hablar de su vida. Con un monólogo ininterrumpido, Portnoy hablará sin tapujos de sexo, identidad o cultura. Desternillante a ratos, aguda e inteligente a partes iguales.

“Patrick ha vuelto”, de Josephine Tey

Descubrir la obra de esta escritora ha sido un auténtico placer literario. Josephine Tey era el seudónimo de Elizabeth Mackintosh, la gran dama escocesa del suspense, una especialista en tramas inteligentes, finos análisis psicológicos, vueltas de tuerca sorprendentes y finales originales. Josephine era, de hecho, el nombre de su madre; Tey, el de su abuela. En castellano, RBA publicó hace años “La hija del tiempo”, una historia original, divertida e inteligente protagonizada por Alan Grant, detective de Scotland Yard, analítico y especialista en caras.

El año pasado disfruté enormemente con “El caso de Betty Kane”, brillantemente editado por Hoja de Lata y con una muy buena traducción de Pablo González-Nuevo. En la novela, Robert Blair, abogado en un pequeño y apacible pueblo británico, se encarga de defender a las Sharpe. Marion Sharpe, una mujer de pocas palabras, y su madre han sido acusadas de secuestrar a  una recatada jovencita llamada Betty Kane.

No he leído “La señorita Pym dispone” (publicado en 2015 también por Hoja de Lata), pero tiene buena pinta. El libro que os recomiendo es el que han publicado este año, “Patrick ha vuelto”, donde habla del misterio que rodea a los Ashby, unos terratenientes ingleses dedicados a la cría de caballos y que hace unos años perdieron en extrañas circunstancias a un sobrino. Precisamente, justo cuando Simon, el hermano mellizo del desaparecido, va a cumplir la mayoría de edad, aparece en el pueblo un extraño llamado Brat Farrar que asegura que es Patrick, el hermano mellizo de Simon y sobrino desaparecido. Como Patrick era el mayor de los mellizos, Brat Farrar reclama toda la fortuna de los Ashby. Obviamente, nadie le cree, pero la cuestión es descubrir quién es la persona cercana a los Ashby que está guiando sus perversos pasos.

“Fariña” de Nacho Carretero

Se publicó inicialmente el septiembre del 2015 por Libros del K.O., pero ha sido este año, después de que, incomprensiblemente, una juez pidiese su embargo como medida cautelar, que el libro ha alcanzado una gran fama. El libro, desde luego, se merece toda la repercusión posible. Y no sólo para manifestar la indignación por una decisión judicial injustificable.

“Fariña” es una obra de referencia del periodismo español, un trabajo de investigación minucioso y promenorizado. Nacho Carretero realiza un trabajo extraordinario para describir la Galicia de los años noventa, cuando el 80% de la cocaína desembarcaba en Europa por las costas gallegas (“Nunca Galicia exportó con tanto éxito un producto, ni siquiera el marisco”). Galicia tenía todos los elementos para convertirse en la “nueva Sicilia”, con unos clanes poderosos que operaban con impunidad y una clase política que miraba para otro lado.

“Memorias. Mi vida con Marina”, de Anastasia Tsvietáieva

Nació en una de las familias más cultas de Rusia zarista. Su padre fue el fundador del Museo de Bellas Artes de Moscu, su madre era una pianista políglota, su hermana era la célebre poeta Marina Tsvietáieva. Anastasia Tsvietáoeva tuvo una infancia marcada por numerosos viajes y por referencias intelectuales constantes. Pero la Revolución de octubre puso fin a su idílica existencia y resquebrajo a su familia: su hermana decidió exiliarse en Praga (allí escribiría algunos de sus poemas más famosos), pero Anastasia decidió quedarse en la Unión Soviética recién establecida. No se verían en años, hasta que Anastasia salió de Rusia y se dirigió a Italia (donde estuvo con Maksim Gorki) y después a París, adonde se había trasladado Marina y en donde se codearía con poetas como Paul Éluard. Paul Éluard, de hecho, estaba casado con Galia Diákonova, amiga de la infancia de Anastasia y pasados los años mujer de Salvador Dalí. 

Anastasia murió a los noventa y ocho años, en 1997. En vida fue testigo de revolucione, la guerra civil rusa, dos guerras mundiales, el advenimiento de la Unión Soviética con los regímenes de Lenin y Stalin. También vivió la perestroika y la desaparición de la URSS.

Leer las memorias de Tsvietáieva permite penetrar en la historia contemporánea y conocer la desgraciada historia de una familia marcada por los acontecimientos históricos. De hecho, cuando Marina volvió a Rusia en 1941, enseguida vio cómo se prohibían sus obras, cómo su marido (Serguéi Efrón, un oficial del ejército zarista) es detenido y fusilado, y cómo su hija, Ariadna, es deportada a un gulag a Siberia. Vemos, finalmente, cómo Marina, sola y en la miseria, se suicida en su casa de Elabuga. Anastasia también sería detenida en 1933 y, cuatro años más tarde, fue condenada a diez años de reclusión en un gulag de Siberia. No sería puesta en libertada hasta 1956.

En conjunto, son unas memorias esenciales para conocer mejor una época clave de la historia, pero también por descubrirnos el talento creativo y el proceso creativo de dos hermanas marcadas por el don de la palabra.

“Tu no eres como las otras madres” y “Hombres” de Angelika Schrobsdorff

En 2016, la escritora alemana aterrizaba finalmente en España con “Tú no eres como las otras madres”, una obra fascinante escrita en 1992 y centrada en su propia madre, Else Kirchner. El libro era una de esas raras ocasiones en que todos los elementos literarios se fusionaban a la perfección creando una sinfonía perfecta: la madre estaba condenada a una vida tradicional, con un matrimonio para toda la vida, con un marido que la sustentara económicamente, pero Else Kirchner, nacida en 1893, fue una mujer liberada sexualmente. Dependió económicamente de los hombres con los que compartió su vida, pero no perteneció emocionalmente de ninguno.

Después de vivir varios amoríos, llegó la primera guerra mundial y la familia de Else vivía agobiada porque Else, ya madura, no tenía un marido estable. Y le presentaron a un comerciante pero Else por aquel entonces se enamoró hasta el tuétano de un amigo de la familia, poeta, pianista y bohemio con quien acabaría viviendo, en condiciones miserables y repudiada por su familia. Y sufriendo las infidelidades de su amante, al menos durante un tiempo. En un momento, llegan a reunirse bajo un mismo techo su marido, la amante de éste, su propio amante y un tercer ligue con el que acabaría casándose.

Y llegaron los nazis al poder y aquel trenzado de amores, pasiones y desamores no quisieron reconocer lo que estaba pasando a su alrededor. Sorprende la absoluta calma, e incluso placidez, con la que se miró a otro lado mientras todo se derrumbaba y la barbarie se divisaba ya en el horizonte. Hasta que fue demasiado tarde. Lo dejamos aquí, justo a la mitad del libro.

Y pasamos a hablaros de “Hombres”, otra joya. Angelika Schrobsdorff lo escribió en 1961, treinta años antes de “Tú  no eres como otras madres”, pero es interesante empezar por éste último y luego pasar al primero. Porque en “Hombres” tenemos un repaso de todos los amores y amoríos que pasaron por la juventud de Angelika. No es una obra morbosa, ni cae en ningún momento en un sensacionalismo innecesario. Porque, en realidad, lo importante no es hablar de amores, sino de la falta de identidad de una mujer a la que nada interesa, a la que nada apasiona, y que emplea a los hombres para llenar los huecos de su personalidad. No es que dependa emocionalmente de ellos. Ni por asomo. Cuando se publicó, causó un gran escándalo porque la protagonista, una mujer, fuera tan liberal: ella era quien empezaba y acaba las relaciones, la que establecía las normas. Y hasta aquí puedo leer.

De nuevo, el trasfondo no puede ser más asfixiante, pero Schrobsdorff no busca la pena del lector, ni se presenta nunca como una víctima. Vive en Bulgaria con su madre, ambas refugiadas y es perseguida por ser hija de un padre alemán, como antes había sido perseguida por ser hija de una madre judía.

“El orden del día”, de Eric Vuillard

Es una pequeña obra maestra, breve pero intensa que sirve, más que recordatorio, de advertencia. “El orden del día”, Premio Goncourt 2016, narra cómo los grandes empresarios alemanes financiaron el ascenso de Hitler para conservar sus privilegios. Luego, sin ningún escrúpulo y con un cisnismo insufrible, se lavaron las manos, pretendieron no saber nada e incluso alguno participó en la creación de la Unión Europea.

El libro comienza el 20 de febrero de 1933, cuando Hitler convoca secretamente a veintisiete grandes industriales alemanes en el despacho de Göring en el Palacio Presidencial de Reichstag. Tras escuchar al Führer, los empresarios deciden entregarle una suma desorbitada para garantizar la victoria del NSDAP, el Partido Nazi, que consideraban como una defensa contra el comunismo.

El hombre que aparece en la portada del libro, de hecho, es Gustav von Krupp, el gestor del grupo Krupp AG, la compañía alemana líder del acero, armamento y maquinaria pesada. Un hombre que no sólo ayudó a financiar la victoria de Hitler, sino que construyó empresas cerca de Auschwitz para usar mano de obra esclava.

El libro también se centra en otros responsables de la tragedia. Está el pusilánime Lord Halifax quien aplaude sin reparos el anticomunismo de los nazis; está el canciller austríaco, Kurt von Schuschnigg, quien cede sin dudar ante Hitler y poco después los nazis pueden entrar anexionar tranquilamente Austria. Está también el hiriente Acuerdo de Munich, entre Neville Chamberlain, Adolf Hitler, Edouard Daladier y Benito Mussolini, y que, bajo la ingenua pretensión del “appeassement”, apaciguamiento, permitió que las tropas de Hitler invadieran tranquilamente media Europa.

“La desaparición de Josef Mengele”, de Olivier Guez

Unos nueve mil criminales de guerra nazi huyeron a Sudamérica después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría a Argentina y a Brasil. Uno de ellos fue Josef Mengele, el llamado “Ángel de la muerte” de Auschwitz, el sádico y sanguinario médico que realizó horrorosos experimentos con judíos. En este libro merecedor del premio Renaudot 2017, el escritor y periodista francés Olivier Guez realiza una interesante pirueta literaria: mezcla investigación histórica, biografía de uno los fugitivos más famosos del mundo y “thriller” sobre su búsqueda, que duró treinta años y que siempre logró burlar. Aunque era la pieza más codiciada por el Mossad y por cazadores de nazis como Simon Wiesenthal, jamás fue detenido.

Lo más interesante es el trabajo de investigación que realiza Guez, en el análisis que hace de la “mediocridad del mal”. En una entrevista, Olivier Guez explicaba que el libro quería, en el fondo, contestar a una pregunta increíblemente difícil: “¿Cómo un hombre, hijo de buena familia, que hizo dos doctorados, en Antropología y Medicina, al que le gustaba la música y la literatura clásicas, pudo enviar a 400.000 personas a las cámaras de gas en la rampa de selección de Auschwitz mientras tarareaba ópera y cortar luego a niños en pedacitos?”

“La mano izquierda de la oscuridad”, de Ursula K. LeGuin

En enero perdimos a Ursula K. LeGuin, mujer valiente, feminista y maestra de la ciencia ficción, de quien la autora Margaret Atwood describió como la “escritora estadounidense por excelencia”. Para muchos, la ciencia ficción representa un género menor, pero Ursula K. LeGuin reivindicó su valía. En un ensayo publicado en el “New Yorker” en 2012 sentenció: “La ciencia ficción puede ser imaginativamente exigente e intelectualmente compleja, pero el prejuicio académico dejó a los lectores sin saber cómo leerlo”.

Es, quizás, la obra más popular de Le Guin. En castellano la publicó Minotauro en el 2009. Trata de Gently Ai, embajador humano de la liga planetaria del Ecumen, quien se traslada en misión diplomática al planeta Guden, también llamado Invierno por su gélido clima. Su cometido es que Guden se una a Ecumen, la liga de los planetas, compuesta por 83 mundos y tres mil naciones.

En Guden contactará con habitantes que son hermafroditas la mayoría del tiempo, pero cuando llega el “Kémmer” se convierten hombres o mujeres. En concreto, trabará amistad con un funcionario de la corte, Derem Har rem ir Estraven, con quien viajará por todo el planeta, afrontando peligros y viviendo aventuras.

La historia dará un giro cuando Estraven entra en kémmer y se convierte en mujer. La relación que se establece entre ambos permite a la autora discutir aspectos sobre el género y el sexo, y también sobre la amistad y el amor.

La obra, escrita en 1967, ganó el premio Nébula de 1969 (otorgado por la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción y Fantasía de Estados Unidos) y el premio Hugo de 1970 (entregado por la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción). Además de la trama, lo que más destaca es lo avanzado que es socialmente el libro: el protagonista, Gentli Ai, es negro (como son muchos de los personajes de Ursula K. LeGuin) y el feminismo tiene un rol más que destacado. La propia autora reconoció en una entrevista en 1989: “Escribí “La mano izquierda de la oscuridad” en 1967, cuando realmente pensé que el feminismo comenzaría a tomar vida y las personas se harían preguntas como ¿cuál es la diferencia entre un hombre y una mujer?, ¿es una diferencia biológica o qué tanto es una diferencia cultural?… Una manera de contestar esas preguntas, al menos mi forma de hacerlo, era escribir una novela sobre el tema y establecer un universo donde las mujeres se convierten en hombres que luego se convierten en mujeres”.

“Contar es escuchar. Sobre la escritura, la lectura, la imaginación”, de Ursula k. LeGuin

Por si no os va la ciencia ficción, pero queréis disfrutar con el talento de Ursula K. LeGuin, la editorial Círculo de Tiza publicó hace unos meses “Contar es escuchar” donde reúne textos de no ficción de la escritora. Es una delicia de obra, donde LeGuin habla de la belleza, el arte y los autores y libros que más le han marcado, como Tolstoi, Tolkien, Mark Twain o Borges. Lo dicho, una auténtica delicia.

Tags : Libros

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