Una historia de la luz

Se supone que «Una historia de la luz» del checo Jan Nemec (1981) es una novela, una suerte de fascinante biografía del fotógrafo Frantisek Drtikol (18831961). Sin embargo, el libro no se detiene en la mera secuencia histórica ni en vivencias personales, sino que va más allá.

«Una historia de la luz» es, en realidad, un triunfo narrativo, una celebración de la literatura en el sentido más estricto del término. Es un tributo al arte de la palabra, la capacidad para recrear vidas pasadas, entender el presente y analizar los lazos causales entre el tiempo pretérito y nuestra contemporaniedad.

«Una historia de la luz» es un triunfo narrativo, un tributo al arte de la palabra y la narración.

La realidad y la ficción se entrelazan aquí magistralmente. Lo particular y lo universal se fusionan. La imaginación y la historia dialogan sin cesar. Es una novela ingeniosa, inteligente y sugerente desde su punto de partida inicial: ¿cómo sería una historia escrita por un rayo de luz?

Nemec se formuló esta pregunta y llegó a la conclusión de que la historia sería sencilla, directa y lineal, como un potente chorro lumínico, pero el curso de los acontecimientos sería extraordinario, como la luz misma, que ilumina lo inesperado, que se cuela por los recobecos más inverosímiles. El protagonista, desde luego, sería un fotógrafo, un guardián de la luz. También estaría lleno de sombras.

Y así, con estas premisas, Jan Nemec nos conduce por la vida del fotógrafo Frantisek Drtikol, desde su infancia en un pueblo minero donde fue un niño incomprendido, pasando por su adolescencia como soldado que nunca llegó al frente de la Primera Guerra Mundial, hasta llegar a ser un fotógrafo mundial conocido, el gran maestro del desnudo que nunca tuvo suerte con las mujeres, para acabar siendo el precursor del budismo en la República checa.

A través de la biografía de Drtikol, Nemec aprovecha para explicar la historia de la fotografía (que él reivindica claramente como un arte, aunque hay aún quien le niega esta categoría). Disecciona el clima cultural del Imperio Austrohúngaro, la primera Guerra Mundial y los (supuestos) felices años veinte.

Portada de "Una historia de la luz" de Jan Nemec. Editorial Errata Naturae.

Y narra también la obsesión por la luz. La luz como protagonista absoluta de sus composiciones, como maestra y amiga, como referencia indiscutible. La obra de Drtikol se puede ver como una alegoría del cuerpo femenino, pero sobre todo se habría de analizar como un estudio de todas las posibilidades de la luz: la luz como creadora de volúmenes, de contrastes, de historias.

Fue esta obsesión por la luz, además, lo que le condujo a querer buscar la pureza, la verdad absoluta y trascendente. Por eso dio un giro radical a su vida.

Lo que atrajo a Nemec del fotógrafo fue que «dejó su carrera cuando estaba en lo más alto, demostrando un gran coraje para dejar atrás todo por lo que había luchado toda su vida. Dejó su arte para una búsqueda más directa de la verdad. Cambió radicalmente su vida y se convirtió en profesor espiritual la segunda parte de su vida. Sus pupilos hablan de él como el primer patriarca del budismo checo. Y eso es lo fascinante: el primer hombre del país en exponer un desnudo femenino es también el hombre que tradujo el Libro Tibetano de los muertos al checo».

Nemec teje a la perfección todas estas facetas de la vida de Drtikol y a través de ellas nos propone una exploración moderna, vanguardista y con refrescantes toques experimentales, de los grandes temas clásicos: la lucha contra el destino marcado y aciago, la formación del espíritu, la aspiración al triunfo y la gestión de la gloria, la búsqueda constante de respuestas a preguntas difíciles.

Es increíble pensar que es la primera novela de Nemec. Este checho nacido en Brno en 1981 había debutado con un libro de poemas («Primera vida«, 2007), al que luego seguiría un volumen de historias cortas («Tocando a cuatro manos«, 2009) que, a tenor de las críticas y reseñas hechas en inglés, debe ser interesantísimo. «Una historia de la luz» fue publicada originalmente en 2013. La calidad narrativa, la composición, la lucidez del análisis, la observación psicológica hacen pensar en una obra de consolidación.

Por no decir que dificilmente una novela de más de 400 páginas consigue mantener el ritmo narrativo sin decaer. Es incluso más complicado encontrar ejemplos de innovación literaria real y de análisis riguroso de nuestra realidad histórica presente. Ésta lo consigue. En los útimos tiempos, tan sólo «La vida en tiempos de paz» de Francesco Pecorano (Periférica) consigue una proeza semejante.

Para más información, clicar en el siguiente enlace:

Jan Nemec, Una historia de la luz. Editorial Errata naturae. Traducción de Elena Buixaderas.

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